Hacía rato la conversación se quedaba conmigo. Removiste mis
secretos y mis inconfesables me
atacaron y toda la máscara que me protegió en muchos años se fue al suelo.
Ahora me duelen más los huecos que los sentimientos fallidos
le hicieron a mi alma y en la soledad de mi casa siento mi silencio y escucho
la confusión de las huellas desordenadas
buscando retornar al camino primero. Pero con quién? Contigo?
De ti me escondí toda la vida y enmudecí al saberte dueña de
otros rumbos y yo de manera estúpida seguía acariciando sueños que no existían,
si no en mi loca cabeza. Solo quedó el figurín bailando todo el tiempo y
soñando un mundo para el cual nunca estuvo listo, hundido en la pena de mi
pérdida definitiva.
Tu alma ya te pertenece y lo que queda de ti para mí, tiene la condición de lo ajeno y no porque tú
no quieras, simplemente es un axioma que
no se puede quebrar con el tiempo o por capricho.
Me hiciste hombre y lo volviste a hacer ¿Cuál es tu imán que
me haces gozar y reír como un niño?
Hacía mucho que no
era yo, me escondía en mis sonrisas y tú
de un golpe me muestra el camino del cuestionamiento. ¿Qué quieres de mí y que me puedes dar?
¿Acaso la arcilla es igual al alma, que se le amasa, se la da forma y mañana alegremente cambiamos
de figura?
Estoy confundido conmigo mismo, siento susto, alegría,
pasión ganas de vivir pero cuánto durará este drama?
No puedo evitar decirte como
años atrás “te adoro”
