Te vi como una diosa y te creí mejor de lo que eras pero fracasé. Me hechizó el resplandor de tu frescura y terminé sintiendo el dolor y la tristeza de no poder recuperar el tiempo perdido junto a ti.
Creí en ti y me equivoqué todo el tiempo, creí que se podía confiar en quien da su amor, pero... ¿usted que da? La vida es agua que corre y la muerte asecha siempre; y aunque ames la gente te puede traicionar, así la cuides, la alimentes, es posible que te muerdan la mano. –yo nunca creía eso-
En mis venas llevo mi venganza y escupo mis propios sentimientos,
-mis sentidos esclavizados ante las delicias del amor-
¡que ruina!
El tiempo castiga el egoísmo, que dolor la falta de sentimientos, pues van perforando mi corazón una y otra vez y sangrante se recupera para volverse a partir en mil pedazos.
He descubierto que las conquistas no lo hacen a uno del todo feliz, quiero creer que el éxito siempre se alcanza con dolor y sufrimiento, e incluso se llega a herir a quienes se ama.
¿Por qué no ser consciente que nadie es demasiado bello ni perfecto sin sufrir desastres y tormentas en el alma? Al final, ese es el precio de la gloria obtenida, ese es el precio que se paga por un cuerpo que cálido se regaba en el mío.
Todo lo que deseaba lo he perdido, que mal hice en apasionarme, te volviste el espejo de mis sueños rotos.
Siempre tuve miedo de perderte en este mundo de deseos y aunque dijeras que “siempre estarías conmigo” la naturaleza humana es mezquina y despreciable. Que poco respeto para la vida, la historia, las personas y las amistades. De verdad fuiste un pálido reflejo de mi corazón al amar. Qué tristeza pero eso me pasó por ser un soñador.
La verdad de todo nunca será sencilla y lo que quedaba lo asesinamos con el silencio, la desconsideración y las mentiras. Que tragedia esta soledad tan hiriente,
No sé si te adoro o te odio
No lo sé
